Yo haré la guerra, tú trae palomitas

La guerra es, a grandes rasgos una característica muy propia del ser humano, en la actualidad, la guerra al igual que todos los rasgos del ser humano, ha sido industrializada, frivolizada y en ultima instancia desprovista de su verdadera esencia, para así poder encapsularla en vídeo juegos que de forma paradójica se dicen ultra realistas, por su alta definición de imagen, sonido y por supuesto la simulación computacionalmente exacta a las armas del mundo real.

Y por si no te gustan los vídeo juegos, están las películas de guerras en las que cuentan una historia de la cual no se puede sacar mucha reflexión, porque están hechas únicamente para entretener, igualmente las artes marciales ahora convertidas en meros productos de consumo masivo la mayoría han perdido su esencia y se han convertido en simples deportes cuyas técnicas practicadas solo sirven en competencias; Con frecuencia pensaba dos veces antes de decir que practicaba Karate cuando era pequeño, por temor a ser ridiculizado con esa puta pose de la grulla, no obstante, si que vale la pena ver algunas películas, películas de culto que no solo te inspiran, sino que te aportan algo real a tu camino de guerrero.

Solo concebimos la guerra como un acto cruel y apocalíptico donde el ser humano es llevado al límite en todos los aspectos posibles, morales, físicos y psicológicos, la guerra es conocida como Leviatan, el monstruo devora hombres, cuando en realidad la guerra no es más que el resultado de un conflicto de intereses, que hace que los hombres se enfrenten en una carrera cuya meta es obligar a la parte contraria a cumplir con las exigencias demandadas, este hecho colectivo tiene su origen en el individual, es por eso que de la misma manera que hemos creado aviones y tanques para enfrentarnos a un gran numero de enemigos, hemos desarrollados técnicas para el combate cuerpo a cuerpo (Artes marciales) para  incrementar las probabilidades de supervivencia en una pelea mano a mano.

De alguna manera, el estar en contacto con el conflicto te hace conocer el verdadero valor de la paz, de la misma forma que entrar en contacto con la muerte  y la brutalidad que el ser humano es capaz de esparcir por el mundo, te hace valorar más la vida, a la vez que te quita esa venda de los ojos, que no te deja admirar la belleza de la vida, gracias a la definición anterior queda claro que la guerra no se limita únicamente a los conflictos armados entre ejércitos de naciones o masas de personas, la guerra puede ser librada por una persona contra una enfermedad, contra un sistema, incluso contra aquel que desea conquistar sentimentalmente a la misma persona, la guerra no significa solamente asesinato y brutalidad, pues esos son recursos que el hombre utiliza para lograr sus objetivos.

Cuando dicen que en la guerra todo se vale, también vale negociar, crear estrategias que hagan que el enemigo se rinda si tener que lastimar a nadie. Ese era el supremo arte de la guerra que el general chino sun tzu profesaba, no porque fuera un cobarde, sino porque el entrar en un conflicto violento, no solo mueren los hombres de tus enemigos sino también los tuyos, y si eso lo extrapolamos al conflicto individual, una pelea mano a mano, debe ser el último recurso, porque no solo tu golpearas, también serás golpeado, quiere decir que esto, por tanto que el supremo acto de la guerra es conseguir tu objetivo, con el menor daño posible, y lo peligroso de que la industria venda de forma tan frívola la guerra como un mero conflicto armado, es que en el proceso el hombre comienza a creer que el conflicto no es parte de sí mismo, y es así como conseguimos a tantas personas incapaces de defenderse y hacer notar su voz, incluso de enfrentar sus problemas personales por miedos y carencias emocionales.

La humanidad es esencialmente guerrera, y quien piense lo contrario, estoy seguro que tiene más problemas personales sin solucionar de los que desearía, ¿significa esto que hay que ser cruel o belicoso?, en absoluto, como dije en un principio, cuando entras en contacto con la guerra, aprendes a apreciar más las cosas, incluso la paz y la gentileza de las personas, es por eso que el supremo arte de la guerra es el de perseverar en conseguir cumplir objetivos evitando recibir daños en el proceso, por lo tanto, la guerra está dentro de todos nosotros y en todos lados.

Tú también eres un guerrero, tú también eres una guerrera, es hora que dejemos de admirar a esos héroes de ficción, comencemos una guerra sin tregua cuyo objetivo sea conquistar una mejor versión de nosotros mismos, una versión apta para sobrevivir a cualquier calamidad que la vida pueda presentarnos, y dejemos que sean otros los que traigan palomitas.

Auf Wiedersehen

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